Integridad científica y buenas prácticas

La integridad científica comporta la observancia y promoción de principios éticos y responsabilidades profesionales en el ejercicio de la investigación, los cuales inspiran y garantizan la buena praxis.


Aunque cada vez son más los países en los que existen oficinas, agencias u otras estructuras a nivel nacional dedicadas a integridad científica, existen redes y foros de carácter nacional y transnacional, y se celebran conferencias mundiales sobre el tema, no existe una definición globalmente consensuada de integridad científica.

La integridad científica se corresponde con un patrón de conducta en investigación caracterizado por la observancia y promoción de principios éticos y deontológicos que inspiran y garantizan una praxis rigurosa y responsable.

Integridad científica y buenas prácticas

Declaración Nacional sobre Integridad Científica

Buenas prácticas científicas

Las buenas prácticas científicas son conjunto de acciones y comportamientos individuales y organizacionales basados en los valores fundamentales de la ciencia que expresan los principios y responsabilidades que comporta la integridad científica. Las buenas prácticas científicas sostienen la conducta responsable en investigación.

Conflictos de intereses

Los conflictos de intereses surgen en situaciones en las que el adecuado cumplimiento de las obligaciones y responsabilidades profesionales públicas, el criterio o juicio profesional, o el cumplimiento de la misión institucional pueden verse afectados, indebidamente, por intereses privados o secundarios. Los conflictos de intereses NO deben identificarse con la mala praxis en investigación, pero si no se manejan adecuadamente, representan una clara amenaza a la integridad científica.

Desviaciones de las buenas prácticas científicas

En el desarrollo de la investigación científica existen toda una serie de conductas alejadas de la praxis rigurosa y responsable que, atendiendo a los efectos y consecuencias que de ellos se derivan, pueden categorizarse. La vulneración más grave de las buenas prácticas científicas la constituyen la fabricación y falsificación, aun cuando es de común aceptación que la research misconduct – mala praxis científica- incluye también al plagio. Adicionalmente a la fabricación, falsificación y plagio existen toda una serie de prácticas inaceptables que sin llegar a falsear o tergiversar el registro de datos y resultados constituyen, indubitadamente, comportamientos irresponsables y, por ende, indeseables.

Otros documentos de interés

La responsabilidad de los autores en publicaciones multidisciplinares