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Elea Giménez: “Trabajar por el multilingüismo en la ciencia es reconocer la riqueza de enfoques en la investigación”

La científica del CSIC coordina la plataforma Es Ciencia, que promueve la visibilidad y la recuperación de los contenidos científicos publicados en español

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La investigadora del CSIC y directora del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS-CSIC), Elea Giménez, coordina la Plataforma Temática Interdisciplinar (PTI) Es Ciencia desde sus inicios, en verano de 2019. La PTI Es Ciencia  promueve la calidad, la visibilidad, la recuperación de los contenidos científicos publicados en español y su reconocimiento. Esta labor se ha plasmado en proyectos como la cartografía de la edición académica iberoamericana, la investigación interdisciplinar sobre terminología, temáticas y comunicación de la ciencia a partir del corpus de la covid-19 de The Conversation o la nueva versión de los indicadores Scholarly Publishers Indicadors (SPI), actualmente en construcción. Para ello, se realiza una investigación interdisciplinar en la que colaboran grupos de investigación, la industria del libro, las industrias de la lengua, así como diversas instituciones nacionales e internacionales. El español lo hablan 590 millones de personas.

Giménez, que es doctora en Documentación y dirige el Grupo de Investigación sobre el Libro Académico (ÍLIA) del Instituto de Filosofía, se ha dedicado a estudiar los criterios de evaluación de los científicos y la forma de producción de conocimiento en Humanidades y Ciencias sociales. Desde que dirige el CCHS se centra en potenciar los aspectos transversales (el conocimiento abierto, las humanidades digitales o la ciencia abierta, entre otros) de los seis institutos que lo integran y de las distintas unidades técnicas, estos aspectos están directamente relacionados con los objetivos de la PTI. En septiembre de 2020 se incorporó al Comité Científico de Operas, una de las grandes infraestructuras europeas sobre conocimiento abierto en Humanidades y en Ciencias Sociales. 

Pregunta: El inglés es la lengua hegemónica de la ciencia. ¿Cómo se fortalece el español como idioma de comunicación científica desde la PTI Es Ciencia?

Respuesta: El inglés es lingua franca para la comunicación científica entre los investigadores de todo el mundo, especialmente en las disciplinas científico-tecnológicas. Sin embargo, hay que reconocer que no toda la comunicación científica debe generarse o tiene sentido que se produzca en inglés. Ejemplo de ello es la comunicación de la investigación de carácter local o regional que se da en Humanidades y Ciencias sociales. Las distintas lenguas permiten llevar la ciencia a entornos más cercanos y hacer transferencia del conocimiento. Además, cuando nos comunicamos en nuestra propia lengua utilizamos giros y matices que no es fácil trasladar a otros idiomas. El valor del multilingüismo en la comunicación científica tiene mucho que ver con la naturaleza y el origen de nuestra plataforma y es la dirección en la que estamos trabajando.

P: ¿Hay países o regiones concretas en las que se apueste por el multilingüismo en la comunicación científica?

R: En la actualidad, el planteamiento del multilingüismo en la comunicación científica no es solo algo propio de los hablantes del español, sino que es una reivindicación de todos los países del mundo. Así lo demuestran la iniciativa Helsinki sobre el multilingüismo y la comunicación científica, la infraestructura Operas, la Recomendación de la UNESCO sobre la Ciencia Abierta, la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) e incluso el programa Horizonte Europa. Es, por tanto, algo que ya se reconoce como una riqueza, una protección de la diversidad y la pluralidad de enfoques en la investigación, así como una forma muy relevante de generar impacto social.

P: ¿Cómo está configurada la plataforma?

R: Por un lado, hay grupos de investigación especializados en distintas áreas, tanto del CSIC como externos: el de tecnologías semánticas del Instituto de Ciencias del Patrimonio (INCIPIT-CSIC); el que estudia temas de ciencia abierta en el Instituto de Física de Cantabria (IFCA-CSIC-UNICAN), el que investiga en materia de transferencia de conocimiento en el Instituto de Gestión de la Innovación y del Conocimiento (INGENIO-CSIC-UPV), el Grupo de Ingeniería Ontológica de la Universidad Politécnica de Madrid o el de Terminología de la Universidad de Salamanca. Además, colaboramos con numerosos grupos de investigación de Iberoamérica y de Europa, especialmente vinculados con la edición académica o la evaluación de las Humanidades y las Ciencias Sociales. La unidad de bases de datos y terminología del Centro de Ciencias Humanas y Sociales es una pieza clave en esta plataforma.

También trabajamos con instituciones del libro en América Latina, en concreto con el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), que es un organismo de la UNESCO, la Asociación de Editoriales Universitarias de América latina y el Caribe (Eulac), la Universidad del Rosario (Colombia) o la de San Martín (Argentina). En España, colaboramos con la Unión de Editoriales Universitarias Españolas (UNE) y con la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), pero también con instituciones como la Secretaría General Iberoamericana (Segib), el Instituto Cervantes, la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) y la Fundación Lilly.

P: ¿Qué disciplinas están involucradas en la plataforma? 

R: Hay expertos en documentación científica, edición, terminología, lingüística, historia de la ciencia y lo que está permitiendo afrontar objetivos más ambiciosos es contar con especialistas en tecnologías semánticas, procesamiento del lenguaje natural y técnicas de inteligencia artificial. Uno de los grandes retos es que nos podamos entender entre especialistas de disciplinas muy distintas para trabajar de manera conjunta.

P: ¿Cuáles son los objetivos que tiene la PTI?

R: Por un lado, analizar la diversidad de formas de producción de conocimiento científico en español y ver qué herramientas podemos aplicar para hacer ese conocimiento más visible, permitiendo que cualquier usuario o institución pueda recuperarlo en el entorno digital. Por otro lado, fomentar la integración de información y recursos científicos en español en infraestructuras nacionales e internacionales. Y, por último, apoyar a la industria editorial en español, las empresas de traducción e infraestructuras de información científica. Hay ciencia relevante producida en español y queremos hacer lo posible por visibilizarla y que se reconozca adecuadamente. En el pasado se han conseguido grandes logros en ciencia en español que no se han reconocido y quisiéramos evitar que volviera a suceder. 

P: La PTI se creó en 2019, ¿en qué proyectos se han embarcado desde entonces?

R: Uno de ellos es la cartografía de la edición académica iberoamericana. Entre todos, grupos de investigación e instituciones, analizamos cómo producen libros académicos las editoriales de España, Portugal y todos los países de América Latina. Y estamos tratando de identificar qué editoriales producen libros académicos (libros de ciencia) y sus prácticas editoriales para ver hasta qué punto están adoptando estrategias digitales o siguen procedimientos que aseguren la calidad de lo publicado. Hay que tener en cuenta que la industria editorial científica en español es una parte importante de nuestro sector editorial y del PIB de cada país, y de España en particular. El reto es poder cartografiar lo que se produce, cómo se produce y tratar de llevarlo con la misma fuerza en el entorno digital que la literatura científica en inglés. 

P: ¿Qué otros proyectos abordan desde la plataforma?

R: Otro tiene que ver con la explotación de los corpus de literatura científica en español. El proyecto COVID19 en español parte de un corpus de artículos de The Conversation. El trabajo interdisciplinar nos ha permitido desarrollar herramientas para extracción de terminologías, estudiar términos y neologismos, desarrollar un sistema de clasificación automática de documentos, analizar temas, autores e instituciones que trabajan en un determinado tema y estudiar el modelo de comunicación/divulgación de la ciencia. 

Además, trabajamos en nuestro sistema Scholarly Publishers Indicators (SPI), que proporciona información e indicadores sobre las editoriales españolas y latinoamericanas y que sirve para el reconocimiento de la producción científica vehiculada en forma de libros. Por ejemplo, la ANECA y muchas agencias autonómicas emplean este sistema de indicadores en su evaluación de los procesos de acreditación del profesorado. Y finalmente, destacaría el proyecto de análisis de la transferencia del conocimiento realizada desde las distintas áreas gracias al estudio de los casos que se presentaron en el sexenio de transferencia. Ahí hemos podido ver la fuerza de la transferencia en las Humanidades y en las Ciencias Sociales y la importancia del español para transferir.

P: La PTI está muy relacionada con los ejes del PERTE (Proyectos Estratégicos para la Recuperación y Transformación Económica) Nueva economía de la lengua, que se financia con los fondos de recuperación europeos. 

R: Las líneas de trabajo de la plataforma y la red de instituciones con la que trabajamos nos han permitido articular algunos proyectos propuestos para el PERTE. Uno de ellos tiene que ver con la construcción de la terminología en español e implica la aplicación de conocimientos multi e interdisciplinares. El otro tiene que ver con los sistemas de información que recogen literatura científica en español y nos permitirá hacer análisis, desarrollar indicadores sobre lo que producimos, conocer cuánto producimos, cómo impacta, etcétera. 

P: Es un trabajo ingente, ¿cómo se articula? 

R: Son fundamentales las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial. La hibridación de nuestro conocimiento con el de esas áreas es lo que favorece el fortalecimiento del español en la red. Hoy en día, en Iberoamérica se producen muchos contenidos científicos, tanto en revistas científicas en abierto como en monografías, pero no se trabaja de una manera adecuada el etiquetado de los textos ni se emplean las herramientas indicadas para que esos contenidos se hagan fuertes en el entorno digital. Por lo tanto, existe una barrera. 

P: ¿Cómo se puede mejorar el etiquetado?

R: Al consultar las plataformas de libros académicos o las bases de datos internacionales más relevantes, como DOAB o Dimensions, no se encuentran apenas libros académicos en español. Para solventarlo habría que contar con un proceso digital desde el principio de la producción del contenido. Precisamente, nuestro objetivo consiste en mostrar cómo se pueden trabajar esos textos para que luego sean visibles y estén presentes en grandes bases de datos e infraestructuras nacionales e internacionales. Para conseguirlo no podemos olvidar la importancia de concienciar a los editores y productores de contenidos, ya que si no trabajan así sus libros o revistas solo estarán disponibles en circuitos muy pequeños.

Carmen Girona y María González / CSIC Comunicación

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