Un proyecto europeo desarrollará una inmunoterapia “lista para usar” contra el mieloma múltiple
Construida en torno a un consorcio europeo de doce socios, la iniciativa creará una nueva línea de inmunoterapias con “células asesinas” generadas a partir de células madre
Construida en torno a un consorcio europeo de doce socios, la iniciativa creará una nueva línea de inmunoterapias con “células asesinas” generadas a partir de células madre
Un consorcio europeo con participación de importantes centros de investigación españoles desarrollará una terapia celular “lista para usar” contra el mieloma múltiple, el segundo cáncer hematológico más frecuente y una enfermedad que sigue siendo incurable. El consorcio de doce socios, seis de ellos nacionales, aplicará una terapia que, a diferencia de las inmunoterapias celulares actuales, que deben fabricarse individualmente para cada paciente tras el diagnóstico, estará disponible en los hospitales como cualquier otro medicamento estándar, reduciendo tanto los tiempos de espera para los pacientes como los costes del tratamiento.
Durante cinco años, el proyecto denominado iN-KEY llevará la terapia del laboratorio a la clínica en varias etapas: modificará las células terapéuticas con una tecnología de precisión que inserta los genes necesarios de forma segura y fiable en las células madre; desarrollará un proceso de fabricación escalable y automatizado que cumpla los estrictos estándares de calidad exigidos a los medicamentos (GMP); después probará rigurosamente la eficacia y seguridad de las células en modelos avanzados de laboratorio y preclínicos; trabajará estrechamente con los reguladores europeos desde el inicio para definir la vía de aprobación de esta nueva clase de terapias; y culminará en un ensayo clínico en 15 pacientes para evaluar la seguridad de la terapia.
IN-KEY cuenta con una financiación cercana a los 10 millones de euros concedida por la Unión Europea. Comenzará en octubre de 2026 y tendrá una duración de cinco años. “Esta financiación reconoce años de trabajo y nos brinda la oportunidad de llevar una tecnología verdaderamente disruptiva, basada en la integración de los últimos avances del campo, a la producción de un nuevo tipo de terapia más cercana a los pacientes que más lo necesiten. iN-KEY aspira a hacer que la terapia celular avanzada sea más rápida, segura y accesible”, afirma Belén Álvarez-Palomo del Banc de Sang i Teixits (BST) coordinadora del proyecto.
El mieloma múltiple, en contexto
El mieloma múltiple es un cáncer de las células plasmáticas de la médula ósea y el segundo cáncer hematológico más frecuente. Aunque en los últimos años han surgido tratamientos más eficaces, la enfermedad sigue siendo incurable y los pacientes recaen repetidamente. Quienes agotan las opciones disponibles tras varias líneas de tratamiento se enfrentan a una supervivencia mediana inferior a un año.
Las inmunoterapias más avanzadas de la actualidad, conocidas como terapias con células CAR-T, se fabrican una a una, adaptadas a cada paciente a partir de sus propias células. El proceso suele costar más de 300.000 euros por dosis y tarda entre cinco y ocho semanas en estar listo, una espera que muchos pacientes con enfermedad de progresión rápida no pueden permitirse.
Un enfoque diferente
iN-KEY da la vuelta a ese enfoque. En lugar de partir de las células propias de cada paciente, fabricará las células terapéuticas a partir de células madre pluripotentes inducidas (iPSC): un material renovable y estandarizado que puede prepararse con antelación y almacenarse. Como proceden de un pequeño banco de líneas seleccionadas por su compatibilidad con gran parte de la población, un único lote podría servir para muchos pacientes distintos. Esa es la clave de lo “listo para usar”: la terapia se prepara por adelantado y desaparece la espera de fabricación, junto con buena parte del coste.
La terapia utiliza células del sistema inmunitario llamadas células asesinas naturales (células NK). Estas apenas presentan riesgo de que las células trasplantadas ataquen el cuerpo del paciente —una complicación grave conocida como enfermedad de injerto contra huésped— y tienden a provocar mucha menos inflamación. Las células se modifican genéticamente para reconocer y atacar el mieloma mediante dos mecanismos complementarios: receptor quimérico de antígeno (CAR) y anticuerpos biespecíficos, lo que dificulta que el tumor escape, además incorporan un mecanismo de seguridad integrado que permite desactivarlas si es necesario.
Gracias a una tecnología de carga génica de alta capacidad, las células también portan varios genes potenciadores que se espera que aumenten apreciablemente la eficacia. Demostrarlo, primero en el laboratorio y después en pacientes, es el reto central del proyecto.
“Lo que hace especial a iN-KEY no es solo la terapia contra el mieloma, sino la plataforma tecnológica que hay detrás. Está diseñada como una base flexible: cambiando los genes que introducimos, la misma tecnología puede dirigirse contra otros cánceres o incluso contra enfermedades infecciosas. De hecho, ya la estamos aplicando en esa dirección en otros proyectos financiados. En ese sentido, iN-KEY es el primer paso de una estrategia mucho más amplia”, afirma Daniel Bachiller, responsable del Grupo de Terapias Avanzadas en el Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y líder de ingeniería genética en iN-KEY.
¿Cómo funcionará el proyecto?
Los pacientes no serán meros receptores de la terapia: desempeñarán un papel activo en la orientación de la investigación. A través de Myeloma Patients Europe (MPE), la asociación de pacientes del consorcio, las personas que viven con mieloma múltiple ayudarán a establecer las prioridades del proyecto y revisarán aspectos clave del ensayo clínico, desde su diseño hasta la información que se facilitará a los participantes. Esto garantiza que las decisiones reflejen lo que realmente importa a los pacientes y a sus familias.
“Para las personas que viven con mieloma múltiple, el tiempo y el acceso son clave. Una terapia eficiente que pudiera estar lista en el hospital en el momento en que se necesite, y con menos efectos secundarios, marcaría una diferencia real para los pacientes y sus familias. Por eso es tan importante que la voz de los pacientes forme parte de iN-KEY desde el primer día y no solo al final: participamos en las decisiones del proyecto y en el diseño del ensayo clínico para que la investigación responda a lo que realmente necesitan los pacientes con mieloma”, explica Solène Clavreul, responsable de Educación Médica e Implicación Científica en y Myeloma Patients Europe (MPE).
Otra fortaleza reside en la composición del consorcio, que reúne a socios de todas las etapas del desarrollo de medicamentos: grupos de investigación académica y clínica, empresas biomédicas especializadas en fabricación, una asociación de pacientes y socios con experiencia en la interacción con agencias reguladoras. Contar desde el principio con toda esta gama de conocimientos está orientado a facilitar el camino del laboratorio a la clínica.
Un consorcio construido sobre fortalezas complementarias
La ambición de iN-KEY se apoya en doce socios, cada uno líder en un área crítica del desarrollo de la terapia. El Banc de Sang i Teixits (BST) coordina el proyecto, proporciona las líneas de células madre compatibles con tejidos y de grado clínico, y se encargará del desarrollo y la fabricación de las células terapéuticas de grado clínico; el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), organismo adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, aporta la plataforma de carga génica que constituye el núcleo de la terapia y lidera la comunicación; AVANTHER Therapeutics integra esa plataforma de precisión en el genoma de las células madre; STAB Therapeutics proporciona su tecnología de anticuerpos biespecíficos y lidera los estudios de eficacia y explotación; el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) aporta su experiencia en biología del mieloma y modelos preclínicos; la Comisión Francesa de Energías Alternativas y Energía Atómica (CEA) realiza el perfilado de seguridad multiómico; el Paul-Ehrlich-Institut (PEI) evalúa la integridad genómica y la seguridad y ofrece orientación normativa; Catalent y Miltenyi Biotec desarrollan el proceso de fabricación escalable, cerrado y automatizado; la European Infrastructure For Translational Medicine (EATRIS) lidera la estrategia regulatoria y la interacción con las agencias europeas; el Institut Català d'Oncologia (ICO)-Idibell llevará a cabo el ensayo clínico en el Hospital de Bellvitge; y Myeloma Patients Europe (MPE) garantiza que la voz de los pacientes dé forma a la investigación desde el inicio.
CSIC Comunicación
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