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Un nuevo libro recupera 53 estampas que un marino republicano dibujó durante la Guerra Civil

Luis Sarabia fue destinado al puerto de Cartagena y en sus diseños plasmó los bombardeos, la hambruna y la solidaridad de la población y los soldados

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“Cuando llegué, después de 37 horas de viaje para recorrer 300 kilómetros...aún seguían los incendios por el bombardeo de la aviación. Todos mis pensamientos fueron para vosotras”. Este es el texto que escribió un joven marino español bajo un autorretrato que dibujó nada más llegar al puerto militar de Cartagena, tras ser movilizado hasta allí por la República en 1937. Su nombre era Luis Sarabia (1910-1972) y vivió e ilustró la Guerra Civil en el puerto militar de Cartagena.

El libro Biografía de la guerra (Editorial CSIC-Casa de Velázquez) recupera 53 dibujos sobre su experiencia en el conflicto que habían permanecido ocultos durante años hasta que, tras su muerte, fueron encontrados por su hija mayor. Esas estampas, la mayoría realizadas con lápiz y sanguina, salen a la luz ahora gracias a una iniciativa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Casa Velázquez, el Instituto Cervantes de Amán y la Secretaría de Estado de Memoria Democrática.

"Los dibujos, muchos de ellos fechados y firmados, nos ofrecen, junto a su indudable valor artístico, un documento excepcional para acercarnos a la experiencia de la guerra, de aquella guerra, de cualquier guerra”, señala Javier Moscoso, investigador del CSIC en el Instituto de Historia, editor del libro y nieto de Luis Sarabia.

Como señala en el prólogo de este volumen, “por más que toda historia sea siempre en parte autobiográfica, no toda biografía parece digna de historia”. Eso llevó, como explica Moscoso, a no pocas resistencias para la publicación de las ilustraciones. Sin embargo, se han podido recopilar en este libro y contar a través de ellas una experiencia personal de la guerra que también es reflejo de lo que vivieron muchas otras personas en aquella época.

“Los historiadores encontrarán en este volumen muchos detalles que, con frecuencia, pasan desapercibidos en las grandes crónicas. Y, por su parte, los filósofos y los historiadores del arte contarán con un elemento más para vincular una forma de expresión a la experiencia”, apunta el editor del libro.

Un marino dibujante

Luis Sarabia nació en Madrid. Durante un tiempo trabajó como marino mercante, pero en 1937, cuando tenía 26 años, fue movilizado a Cartagena, donde estuvo hasta el final de la guerra. Pertenecía a una familia burguesa madrileña que tenía tradición militar y apoyó al gobierno de la II República, lo que llevó a que varios de sus hermanos sufrieran represalias durante la dictadura y a que el propio Sarabia, que mantuvo posiciones políticas más moderadas, fuese investigado por la policía franquista.

Si algo le gustaba era dibujar. Ya en 1931, con apenas 20 años, hizo su primer cuaderno ilustrado con una serie de 40 pequeñas estampas dedicadas a su novia. La temática de estos diseños poco tenía que ver con la que luego plasmó en los más de 50 dibujos que realizó entre 1937 y 1939 y en los que reflejó lo que veía y sentía durante la guerra. “No podía saber si acabaría vivo o muerto, o el destino de su familia. Nada sabía de lo que estaba por venir; lo que muestra la firmeza de su voluntad, la necesidad de transformar su experiencia en historia”, apunta Moscoso.

Ataques aéreos, hambruna y solidaridad

Las 53 láminas, que permanecieron ocultas en un cajón durante más de 30 años, llevaban por título Apuntes de un movilizado en la Marina Roja: octubre 1937–abril 1939. En ellas, además de autorretratos y retratos de su hija, se reflejan los traumas de la guerra: soldados a los que vio enloquecer después de los ataques aéreos, la constante presencia de la mendicidad y la presencia de quienes se compadecían frente a las tumbas. Sarabia tuvo también tiempo para la sátira política. En una estampa, por ejemplo, él mismo es un marino mercante “arrojado por la guerra a la cubierta de un destructor” y en otra se mofa abiertamente de los burócratas del régimen estalinista de la URSS.

Los dibujos añaden pequeños textos a cada una de las estampas. Junto a un soldado que ofrece comida a varios niños se lee: “La miseria, el hambre y la muerte campeaban por doquier, pero entre la ‘horda’ surgió también el gesto generoso”. En otra escribe: “La proximidad de la muerte desarrollaba los deseos de vivir. La vida pasaba rápida. No había que perder tiempo… Una bomba cayó en el Gato Negro [bar del puerto], y entre los escombros aparecieron dos hombres abrazados a una misma mujer”. “¡La guerra ha terminado! De todos los caminos de España surgieron cruces. ¡Manos piadosas pusieron unas flores a los que no dejaron a nadie para rezarlos!”, dice en una de las últimas. Por lo tanto, esta historia gráfica no es solo la historia de Sarabia, sino que refleja las vivencias de niños, mujeres, soldados, mandos militares y marinos.

Terminada la guerra, Sarabia compatibilizó tres trabajos, pero completaba sus ingresos como dibujante de figurines de moda femenina y como constructor de mapas de gran formato encargados por distintas compañías navieras. El dibujo siguió acompañándole.

 

CSIC Cultura Científica

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