Seis expertos enfatizan las aplicaciones de la inteligencia artificial en educación, sanidad y asistencia

Especialistas en robótica, datos y sociología han destacado, en un debate en el CSIC, la necesidad de regular el uso de esta tecnología revolucionaria

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Tuesday, 8 October, 2019

Ante los temores suscitados porque la inteligencia artificial pueda contribuir a reducir puestos de trabajo o ser usada para vulnerar nuestra privacidad o incluso empleada con fines militares, seis expertos en robótica, datos y sociología reunidos hoy en un debate en el CSIC han querido rebatir la mala prensa de esta tecnología revolucionaria. Han destacado los múltiples aspectos positivos en los que la inteligencia artificial puede mejorar el bienestar común, desde los robots asistenciales en medicina, los métodos de aprendizaje colaborativo en educación, los sistemas de traducción automática, la conducción más segura y la gestión de las ciudades, por no mencionar el hecho de que los países más robotizados son los que tienen tasas de paro más bajas, según ha enumerado el investigador del CSIC Carles Sierra, director del Instituto de Investigaciones en Inteligencia Artificial, de Barcelona, que ha moderado el encuentro La inteligencia artificial para hacer el bien, celebrado hoy en el marco del 80º aniversario del CSIC y presentado por la presidenta del organismo, Rosa Menéndez.

“Hay multitud de aplicaciones de la inteligencia artificial y tenemos que educar para que se invierta, ya que la financiación tiene que ir de la mano de estos avances”, ha añadido Sierra, que ya presentó un primer debate en el CSIC sobre los riesgos que plantea la inteligencia artificial, el pasado 5 de junio. Los expertos han destacado, asimismo, la necesidad de definir el uso ético de la inteligencia artificial en la educación, la sanidad, la asistencia y la movilidad.

"Uno de los éxitos más populares en medicina es el diagnóstico. Gracias a la inteligencia artificial nos estamos acercando a la medicina de precisión, a la carta para cada paciente", ha destacado la investigadora en inteligencia artificial Beatriz López, de la Universitat de Girona. López ha abordado los beneficios de los sistemas inteligentes para mejorar los procesos asistenciales, aumentar las capacidades en la toma de decisiones de los médicos, y mejorar los procesos de recuperación de la salud gracias a una decisión colaborativa entre pacientes, cuidadores, y médicos.

La robótica en aplicaciones asistenciales tiene un gran potencial. Guillem Alenyà, investigador del Instituto de Robótica e Informática Industrial (un centro mixto del CSIC y la Universitat Politècnica de Catalunya), ha hablado de las ventajas y limitaciones de los robots en entornos humanos, en especial aquellos que interactúan físicamente con las personas. “Si queremos que los robots sean útiles, tienen que ser capaces de explicar por qué han tomado una determinada decisión. Cuando tratamos con personas, la explicabilidad es importante”, ha indicado.

“La tecnología y la inteligencia artificial están muy por delante de la sociedad”, ha dicho Juan Antonio Rodríguez Aguilar, del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial del CSIC. Rodríguez ha abordado la aplicación de la inteligencia artificial en movilidad y ha sugerido que la movilidad compartida (ride sharing) no llega a las ciudades “por un tema regulatorio, que no tecnológico”. En educación ocurre algo similar, ya que existen soluciones para adoptar el modelo de aprendizaje colaborativo en las aulas, pero aún no han penetrado en las escuelas.

Miguel Luengo-Oroz, director científico de UN Global Pulse, una red de laboratorios de la ONU sobre macrodatos o big data que tiene como objetivo “monitorizar y predecir en tiempo real los programas de desarrollo y ayuda humanitaria”, ha presentado ejemplos de cómo la inteligencia artificial se utiliza para aplicaciones de desarrollo sostenible. “Hemos medido el impacto económico de un tifón y estudiado quiénes hablan de vacunas en Indonesia. También hemos optimizado la red de recogida de agua sucia en camiones. Un tema que nos preocupa son los derechos humanos, ya que hay que investigar la dimensión digital que tienen”, ha destacado.

La investigadora Sara Degli Esposti, del Instituto de Políticas y Bienes Públicos del CSIC,  se ha centrado en la ética de los algoritmos. “Dado que la inteligencia artificial aprende de datos, dependiendo de esos datos se puede tener un reflejo fiel o no de la sociedad”, ha dicho esta experta, que ha añadido que puede existir discriminación en la toma de decisiones automatizadas.

Aquí puedes ver el debate completo La inteligencia artificial para hacer el bien.

CSIC Comunicación