’Los neandertales son el espejo donde nos miramos’

’Los neandertales son el espejo donde nos miramos’
'Protagonistas de la ciencia' entrevista al paleoantropólogo del CSIC Antonio Rosas

CULTURA CIENTÍFICA. 07/02/2014

En unas cajoneras enormes, perfectamente clasificados, Antonio Rosas guarda centenares de fósiles procedentes de sus excavaciones en la cueva de El Sidrón (Asturias). Pertenecen a neandertales, esos “humanos distintos a nosotros” que, antes de su extinción hace unos 30.000 años, nos dejaron una huella genética fruto de su hibridación con nuestros antepasados sapiens. Hoy, gracias a los paleontólogos y a la paleogenética, sabemos que cerca de un 2% de nuestros genes son heredados de los neandertales, y que estos hombres primitivos no lo eran tanto: vivían en pequeños grupos, eran cazadores-recolectores, enterraban a sus muertos y poseían algún tipo de facultad para el habla. De todo ello habla Rosas en su libro Los neandertales (CSIC-Catarata) y en esta entrevista. A pesar de su entusiasmo por la divulgación  –ha recibido el premio al talento comunicativo de la Universidad Complutense–, este paleoantropólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) defiende que esta actividad es una opción personal, no una obligación del investigador. Sí reivindica un periodismo científico de calidad como pieza clave para divulgar la ciencia.

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El investigador Antonio Rosas, durante una de sus excavaciones en la cueva de El Sidrón (Asturias).

 

¿En qué consiste tu trabajo, la paleoantropología?

En seguir el mandato socrático, “conócete a ti mismo”. Estudiamos la evolución humana y la ciudadanía en general tiene un interés claro y legítimo en conocer su pasado y su trayectoria evolutiva. Hay un sentimiento innato en conocer nuestro origen.

¿Qué papel y qué importancia tienen los neandertales en nuestra evolución?

Una importancia capital. Los neandertales son la especie humana más parecida a la nuestra. Son como el espejo donde nos miramos. Al compararnos con ellos podemos encontrar cuáles son las características que nos definen. Al ser la especie más cercana compartimos con ellos muchos aspectos de nuestra biología y nuestro comportamiento. Sin embargo, aquello que no compartimos es lo que nos hace particularmente sapiens.

En tu libro te refieres a ellos como una forma distinta de ser humanos...

Acabo de publicar un artículo en la Revista de Occidente sobre esta disyuntiva. Hace unos 80.000 años –muy poco tiempo en términos geológicos– en el planeta existieron diferentes especies humanas cuyo fenotipo y aparentemente su comportamiento era parecido al nuestro, pero no exactamente igual. Eran humanos, pero no como nosotros. Estamos en el umbral de explorar qué significa eso que llamamos ‘humanos’ cuando sabemos que ha habido otros seres que comparten esas características pero no son idénticos a nosotros. Se nos abre la posibilidad de que haya habido diferentes maneras de ser humano.

Eso nos llevaría a debates filosóficos sobre qué significa ser humano.

Precisamente en ese artículo exploro estas cuestiones. No propongo respuestas, más bien planteo preguntas. No solamente el estudio de los neandertales es fundamental en este tema, sino la paleontología humana en general. Por ejemplo, el Homo floresiensis es una especie que se descubrió hace unos años en la isla indonesia de Flores. Los últimos ejemplares vivieron hace apenas 23.000 años y fueron unos humanos completamente distintos, con un cuerpo y un cerebro muy pequeños y, aparentemente, una cultura material muy desarrollada. También se han descubierto poblaciones de lo que llamamos Homo erectus en Asia y, gracias a los estudios paleogenéticos, el grupo de los “Denisovanos”, que son un linaje genéticamente parecido a los neandertales. Aparecieron en una cueva de Siberia una falange y un diente, de ahí se extrajo el genoma y se comprobó que era suficientemente distinto tanto al de los neandertales como al de los sapiens como para constituir un linaje distinto. Pero solo les conocemos a través del ADN, no tenemos una imagen física de ellos.

Las técnicas genéticas han permitido comprobar que hubo un cruce o hibridación entre los humanos primitivos y los neandertales. ¿Cuánto tenemos de neandertales?

Un estudio reciente ha ratificado que hemos heredado en torno a un 2% de genes de los neandertales, algo que ya planteamos en la investigación del genoma neandertal. La paleogenética está creciendo a una velocidad pasmosa y nos está permitiendo explorar la historia evolutiva humana desde el punto de vista genético. Eso hace unos años era ciencia ficción.

Así que durante un tiempo convivimos con los neandertales.

Sí. Los neandertales tienen una historia evolutiva de aproximadamente medio millón de años. Nosotros como especie surgimos en África hace unos 150.000 años. Durante un tiempo hubo una coexistencia en el planeta: los neandertales vivían en Eurasia y nosotros en África. Llegó un momento en que los humanos modernos salieron del continente africano y entonces se produjo la hibridación y la coexistencia, al menos en un sentido geográfico, durante unos milenios.

También se sabe bastante, a partir de las investigaciones paleontológicas, sobre el modo de vida de los neandertales. ¿Cómo vivían a grandes rasgos?

Eran básicamente cazadores-recolectores. Vivían de la caza y la combinaban con la recolección de pequeños animales, frutos, tubérculos... Además vivían en grupos bastante reducidos, tenían un índice de endogamia alto y, a partir del material de El Sidrón comprobamos que eran las hembras las que cambiaban de grupo y área geográfica. En cuanto a su dieta, algunos investigadores les han denominado hiper carnívoros por su alto consumo de proteínas. Como tenían un cerebro y un cuerpo muy grandes, para su mantenimiento necesitaban energía que conseguían del consumo de grasas y carnes.

Incluso habéis inferido que tenían alguna habilidad para el lenguaje.

Publicamos un estudio genético pionero sobre el único gen que conocemos que está relacionado con la capacidad del habla, y que ratificó una idea que muchos compartíamos previamente: los neandertales necesariamente tendrían algún tipo de facultad para el habla porque toda su sociedad era relativamente sofisticada. No se puede concebir una forma de vivir siendo cazadores-recolectores sin comunicación.

Otra prueba de esa sofisticación de la sociedad neandertal serían algunas manifestaciones estéticas y culturales.

Sin duda y es una de las paradojas de los neandertales. Su anatomía es primitiva y sin embargo lo que sabemos, especialmente de los últimos neandertales, es que sus cualidades culturales se acercan a la sofisticación propia de los humanos modernos: capacidad simbólica, estética, enterramiento de los muertos... Algunos investigadores proponen también la producción de arte, aunque fuese muy primitivo. Estamos en ese debate porque aún no ha habido ningún descubrimiento que pueda ratificar que los neandertales hacían arte.

¿Cómo es el proceso de trabajo antes de llegar a todas estas conclusiones?

Para empezar, caminante no hay camino... Si te dedicas a la paleontología, excavas y encuentras restos de neandertales, ese primer contacto ya te permite hablar en primera persona. Después te preguntas por qué ese hueso aparece entero o roto. Como encuentras otros alrededor, compruebas si los demás están enteros o rotos y empiezas a extraer conclusiones. Al final vas construyendo un escenario. Comparas también la forma de ese húmero con la de los huesos de neandertales del sur de Francia, ves que son iguales o parecidos y sin embargo constatas diferencias con los húmeros de los sapiens. Y así concluyes que esas diferencias son de carácter genético y producto de la evolución. La siguiente pregunta es: ¿qué ha pasado para que se produzca esa diferenciación? Casi nunca podemos responder a los porqués, sino que solemos responder a cómo son las relaciones entre las cosas.

 

 

 

"¿Queremos una sociedad que sea tecnológicamente avanzada y personalmente inculta?"

 

 

 

 

¿Crees que se enseña desde la escuela en qué consiste en grandes líneas el método científico y a pensar desde el punto de vista científico?

Cada día más, pero en términos generales, no. Tenemos una herencia escolástica en nuestra manera de pensar y es difícil desprenderse de ella. En nuestra tradición cultural existe una especie de carga que nos dice que el conocimiento está en los libros. Para otras maneras de pensar, el conocimiento está en la acción y en la naturaleza. Eso es una diferencia radical. Si tengo un resto paleontológico puedo optar por dos vías distintas: voy a estudiar ese hueso a través de los libros o voy a compararlo y estudiarlo con otros huesos en el laboratorio, manipulándolo directamente, aunque también haya que estudiar. Nosotros tenemos la inercia cultural de que todo ese conocimiento ya está en los libros, es solo cuestión de ir a la biblioteca adecuada. La tendencia anglosajona en general, y también la cultura germánica, es mucho más empirista, va más a la acción a través del método científico. Es decir, la respuesta está en ti, tú tienes que proponerla y luego comprobar si la naturaleza te da la razón o no.

 

 

 

"Los paleontólogos seguimos el mandato socrático de 'conócete a ti mismo'. Hay un sentimiento innato en conocer nuestro origen"

 

 

 

 

¿Arrastraría una rémora en ese sentido nuestra sociedad?

Sin duda. Todas estas cuestiones sobre de dónde venimos se enseñan cada vez más en las escuelas, pero nos falta camino.

Hablamos entonces de una cuestión de tiempo.

Yo creo que sí.

Volvamos a los neandertales. En cuanto a su extinción, hay hipótesis diferentes, ¿hasta qué punto fue la competencia con nosotros, en la cual habríamos salido ganando, la que acabó con los neandertales?

El tema es largo. El escenario es que los neandertales se extinguen –eso está confirmado a partir de las excavaciones–, como tantas y tantas especies. ¿Por qué? Hay una cosa cierta: el momento cronológico de su extinción coincide con la llegada a Europa de los humanos modernos, los cromañones. La interpretación al uso consiste en decir que estos, con un equipamiento cultural más sofisticado, terminan desplazando ecológicamente a los neandertales. Pero en algunas zonas nunca hubo contacto entre ambas especies, ¿entonces por qué se extinguieron? Alternativamente se plantea que los neandertales tenían una adaptación a unos ambientes boscosos y más cálidos, a espacios cerrados, para una caza al acecho. En ese contexto la llegada de los humanos y el deterioro del clima irían a la par. A medida que el clima se va haciendo más frío porque se aproxima una nueva glaciación, los ecosistemas boscosos se van reduciendo y eso da pie a que los humanos modernos, más adaptados a ambientes abiertos, encuentren su espacio. Se produciría paralelamente la contracción del ambiente boscoso y de las poblaciones neandertales, y la apertura de espacios abiertos que facilita la llegada de otros. Depende de dónde quieras poner la balanza se prima más uno u otro factor.

 

 

 

"¿Cómo vamos a fundamentar una educación sólida si cada cuatro años cambiamos la ley?"

 

 

 

 

Hemos hablado de nuestra evolución, de los neandertales, de cómo vivieron y cómo pudieron extinguirse. En un contexto como el actual, en el que predomina una visión utilitarista de la ciencia, a la que se vincula con el desarrollo tecnológico, ¿qué espacio les queda a disciplinas como la paleoantropología? ¿Cómo explicarías la importancia que tiene este área del conocimiento?

Dentro del CSIC también hay investigadores que se dedican a la egiptología o a la filosofía, que son ejemplos de estudios no productivos en el sentido tecnológico del término. Afortunadamente tenemos algunos espacios para estos ámbitos, no es algo tan radical. Creo que lo que hay que contraponer es el valor que tienen per se el conocimiento y la cultura. ¿Queremos una sociedad que sea tecnológicamente avanzada y personalmente inculta, donde las personas no sepan vivir en sociedad? La cultura no deja ser una forma de domesticación para permitirnos vivir en sociedad y saber poner límites a nuestros comportamientos cuando afectan al prójimo. ¿Queremos ser unos ‘cafres’ tecnológicos o gente un poco más refinada? Tradicionalmente tenemos el sesgo de creer que la ciencia no es cultura y sí lo es. Umbral decía que la cultura es “el saber del hombre sobre el hombre”. No es solamente eso. La cultura es el saber sobre ser humano y también sobre la naturaleza y el universo en el que vivimos. ¿No es cultura ser conscientes de que estamos destruyendo el planeta Tierra? ¿No hay que saber biología y ecología para llegar a la conciencia de eso?

 

 

 

"Bajo la cabecera de Ciencia, la mayoría de lo que se da son informaciones tecnológicas o para científicas. Hubo un despegue del periodismo científico y ahora hay un retroceso"

 

 

 

 

¿Cómo beneficia al ciudadano tener esa mayor cultura científica? ¿Se puede poner algún ejemplo tangible?

Una sociedad culta significa que tiene un amplio espectro de conocimiento sobre sí misma y sobre el mundo que la rodea. Las sociedades occidentales podemos considerarlas como sociedades cultas. Una de las cosas que exuda esa cultura es un conocimiento cada vez mayor de la medicina, que hoy no solo es una cuestión meramente tecnológica, es también el conocimiento de la fisiología, la genética, el comportamiento, la sociología y la psicología del paciente, etc., es decir, todos son ámbitos que redundan en una cada vez mejor medicina. Y una mejor medicina nos prolonga la vida. Las sociedades cultas, entre otras cosas, producen individuos más longevos. No sé si eso mejora al individuo, que lo decida él mismo.

También habrás oído que la sociedad española es considerada más inculta científicamente que otras...

Sí, me parece evidente.

¿Identificas las causas que explicarían este déficit?

Yo tengo una opinión, pero esta tarea corresponde a historiadores y sociólogos. Nosotros tenemos un retraso secular en muchos ámbitos que estamos cortocircuitando a velocidad de vértigo. Por ejemplo, la sociedad española tenía un retraso secular en el conocimiento de la evolución humana. Los descubrimientos de Atapuerca, el Sidrón y otros yacimientos han cortocircuitado décadas de retraso y la demanda social era evidente.

¿Por qué dices esto?

La sociedad ha sido y sigue siendo receptiva porque uno quiere conocer su origen. Esto es un ejemplo, pero hay otros muchos. Por otro lado, y esta es mi particular opinión, ¿cómo vamos a fundamentar una educación sólida si cada cuatro años cambiamos la ley? No tenemos un programa sólido de lo que tiene que ser la formación del ciudadano de a pie.

Has publicado libros divulgativos y participas en actividades de divulgación. ¿Todo científico debe incluir la divulgación entre sus quehaceres? ¿Es la divulgación de la ciencia una tarea exclusiva de los investigadores o deben involucrarse otros agentes?

Empiezo por la segunda cuestión. Deben involucrarse otros agentes, pienso que debería haber un amplio periodismo científico de calidad.

¿Echas en falta ese periodismo científico en nuestro país?

En España no existía este tipo de periodismo, pero hace unos años se experimentó una gran mejora; todos los periódicos de tirada nacional tenían una sección de Ciencia. Sin embargo, ha habido un descenso espectacular de estos contenidos y ahora, bajo la cabecera de Ciencia, la mayoría de lo que se da son informaciones tecnológicas o paracientíficas. Creo que ha sido producto de la contracción generada por la crisis. Cuando se produce una crisis queda menos espacio para la cultura, y esa cultura en el sentido más amplio, que incluiría la cultura científica, se ha visto mermada. Hubo un despegue del periodismo científico y ahora hay un retroceso.

Cuando decías que es necesaria la implicación de otros agentes en la divulgación de la ciencia, ¿te referías solo a los medios de comunicación?

Sí, en mi opinión la divulgación de la ciencia tiene que hacerse a través de un buen periodismo científico. Creo que el científico no está obligado a la divulgación, sino a hacer ciencia y a investigar. Nos pagan para eso y debemos hacerlo cada vez mejor. Para el científico que tenga ganas y vocación, bienvenida sea la divulgación; es una opción personal y coyuntural. Sí creo que el investigador debe estar inserto en una cadena de transmisión del conocimiento, cuyos eslabones deben ser periodistas científicos bien formados.

¿Resulta complicado compaginar la carrera científica con la vida personal y familiar?

Los primeros años no son fáciles. Quien está terminando la tesis se enfrenta a una situación que hoy es difícil y ayer era difícil, siempre lo ha sido. El nivel de exigencia para entrar en el CSIC es altísimo, sobre todo en algunos campos, y durante ese periodo vital tienes que renunciar a mucho. Esta profesión tiene una cara y una cruz: es tu vida, disfrutas con ella y te realizas constantemente. Eso es un privilegio. Pero tienes que dejarte la mitad de la vida para llegar a ese privilegio, y conozco a mucha gente con talento que no está dispuesta a ello.