Libro verde de la ciencia ciudadana

Libro verde de la ciencia ciudadana
El CSIC ha contribuido al ‘Libro verde de la ciencia ciudadana’, elaborado en el marco del proyecto europeo Socientize (7PM).

Green PaperLa ciencia ciudadana involucra al público general en actividades científicas y fomenta la contribución activa de los ciudadanos a la investigación a través de su esfuerzo intelectual, su conocimiento general, o sus herramientas y recursos.

Los participantes aportan datos experimentales y facilidades para la investigación, plantean nuevas preguntas y crean, junto a los investigadores, una nueva cultura científica. Al tiempo que añaden valor a los proyectos de investigación, los voluntarios adquieren nuevos conocimientos y habilidades así como una comprensión más profunda y atractiva del trabajo científico. Como resultado de este escenario abierto, en red y trasndisciplinar, se produce una mejora en las interacciones ciencia-sociedad-política que conduce a una investigación más democrática.

El proyecto SOCIENTIZE se propone coordinar a todos los agentes implicados en el proceso de la ciencia ciudadana, sentando las bases para este nuevo paradigma de la ciencia abierta. Uno de sus resultados es el Libro verde de la ciencia ciudadana’, que pretende promover la interacción entre los financiadores y los actores de la ciencia ciudadana. El CSIC contribuyó a este documento por medio de la siguiente aportación.


Contribución del CSIC

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) es la mayor institución pública dedicada a la investigación en España. De carácter multidisciplinar, investiga en todas las áreas del conocimiento y cuenta con alrededor de 125 centros distribuidos en todas la Comunidades Autónomas.

En consonancia con la política científica impulsada por las instituciones europeas y españolas, a lo largo de los últimos 10 años el CSIC ha adquirido un compromiso firme en el fomento de la cultura científica. Este compromiso se ha traducido tanto en un aumento en el número y alcance de las actividades de divulgación y participación ciudadana en ciencia organizadas por el organismo como en la progresiva institucionalización de su función como agente dinamizador de las relaciones entre ciencia y sociedad.

En este sentido, los Estatutos aprobados a finales de 2007 recogen entre las funciones del CSIC el fomento de la cultura científica y la colaboración en la actualización del conocimiento del profesorado de enseñanzas no universitarias. Asimismo, desde 2008 el Consejo cuenta con una Vicepresidencia Adjunta de Cultura Científica (VACC) encargada de impulsar, dinamizar, coordinar y organizar las iniciativas, proyectos y actividades de “Ciencia en Sociedad”. Integrada en la estructura de dirección del organismo, la VACC es el nodo principal de la Red de Cultura Científica del CSIC, formada en la actualidad por más de 130 personas entre las que se encuentran tanto personal dedicado en exclusiva a las actividades de cultura científica como personal dedicado a tareas de investigación, técnicas y de gestión con un perfil muy activo en la divulgación de la ciencia. La Red está formalmente constituida por las unidades de cultura científica en los centros y delegaciones del CSIC y los integrantes de la VACC.

A partir de la experiencia de la VACC, cuyo germen es el Área de Cultura Científica del CSIC creada en 2004, nos gustaría compartir una serie de reflexiones sobre el papel de los centros públicos de investigación y las instituciones financiadoras de la I+D+i en el fomento de la cultura científica. Si bien este enfoque abarca más ámbitos que el de la ciencia ciudadana, entendemos que ésta se inserta dentro del marco general de las actividades de cultura científica (en las que caben tanto las actividades ‘tradicionales’ de divulgación como aquellas enfocadas a la participación ciudadana en ciencia) y que, por tanto, estas reflexiones pueden resultar de interés para la elaboración de políticas y estrategias encaminadas a favorecer el diálogo entre ciencia y sociedad.

1. La ciudadanía, las instituciones públicas, y el propio personal de la I+D+i deben demandar a los centros de investigación que incluyan entre sus objetivos la comunicación a la sociedad del conocimiento generado con recursos públicos y el impulso de la participación ciudadana en la generación y difusión de dicho conocimiento. Este es un paso imprescindible para que las actividades de fomento de la cultura científica pasen a formar parte de la ‘agenda’ de los organismos de investigación y dejen de ser vistas como actividades ajenas o adicionales por parte de sus responsables y el conjunto de su personal.

2. El cumplimiento de dichos objetivos debe recaer sobre estructuras, redes y personas concretas y no puede dejarse simplemente a la buena voluntad del personal de la institución para que lo lleve a cabo como actividad ‘extra’ a las que tiene encomendadas. En este sentido, se debe impulsar la creación de unidades que dinamicen, promuevan, coordinen y organicen actividades y proyectos de cultura científica en cada uno de los centros de investigación. En función de las dimensiones y características del centro será deseable que dichas unidades cuenten con personal específicamente contratado para dicha labor y con un menor o mayor número de integrantes. En las instituciones integradas por varios centros de investigación será recomendable también la existencia de redes institucionales que favorezcan el diálogo y la coordinación entre las unidades y personas implicadas en el fomento de la cultura científica. La creación y el crecimiento de este tipo de estructuras en una institución como el CSIC ha permitido aumentar de modo significativo las actividades y proyectos de cultura científica impulsadas por el organismo, así como la participación en ellas del personal y la ciudadanía. Asimismo, también ha impulsado la puesta en práctica de nuevos tipos de actividades, como proyectos de larga duración, iniciativas de ciencia ciudadana o eventos innovadores en cuanto a su localización (puertos, pequeñas localidades, mercados, etc.)

3. Al igual que el conjunto de la I+D+i, el fomento de la cultura científica debe contar con un marco de financiación estable y a largo plazo, que permita el desarrollo de actividades y proyectos de largo recorrido. Los centros de investigación deben tender a incluir en sus presupuestos un capítulo fijo dedicado a estas actividades y buscar acuerdos con el sector privado y otras entidades que garanticen una colaboración sostenida en el tiempo. Por su parte, sería deseable que todas las convocatorias competitivas para proyectos de “Ciencia en sociedad” mantengan su dotación a lo largo del tiempo y contemplen la financiación de acciones de larga duración. El motivo es que resulta imposible llevar a cabo ciertas acciones en el plazo de un año, como ilustra el caso de Ciudad Ciencia, una iniciativa del CSIC y la Obra Social “la Caixa” que se propone fomentar el diálogo entre científicos y ciudadanos de localidades de tamaño medio alejadas de los grandes centros de investigación. Lanzado en marzo de 2012 en 6 ciudades tras un intenso periodo de preparación, en la actualidad el proyecto acerca la ciencia a 30 municipios a través de actividades presenciales (conferencias, demostraciones, exposiciones, clubs de debate, etc.) y talleres online de participación ciudadana. El diseño y la puesta en marcha de las actividades, el establecimiento de los contactos necesarios con los ayuntamientos y los centros de enseñanza de cada una de las localidades y el desarrollo de un programa continuado de eventos requieren obviamente de plazos de ejecución superiores al año pero, en contrapartida, favorecen el establecimiento de nuevos vínculos entre ciencia y sociedad. Así, Ciudad Ciencia ha promovido ya en diferentes localidades numerosos encuentros entre investigadores del CSIC autores de libros de divulgación sobre temas científicos de actualidad (como el bosón de Higgs, expoplanetas, seres extremófilos, etc.) y ciudadanos que han leído dichos libros en clubs de lectura, en los cuales todos los participantes han expresado una gran satisfacción. La participación ciudadana también es una parte fundamental del proyecto, por lo que uno de los pilares de Ciudad Ciencia son precisamente los talleres online donde son los propios ciudadanos los que, con ayuda de investigadores del CSIC, construyen mapas sobre las plantas y los accidentes geológicos de sus localidades.

4. El reconocimiento de las actividades de fomento de cultura científica en la evaluación del personal, los proyectos y los centros de I+D+i es un aspecto fundamental para potenciar el estrechamiento de las relaciones entre ciencia y sociedad. La participación del personal investigador en actividades de divulgación tiene que estar reconocida y tener un valor definido en los procesos de selección y promoción. De otra manera, muchos investigadores continuarán viendo dichas actividades como un esfuerzo inútil o directamente incompatible con su carrera profesional. Asimismo, en todas las convocatorias de proyectos de investigación debería exigirse a los grupos solicitantes que destinen parte de sus esfuerzos y recursos a la comunicación de resultados y el diálogo con la sociedad. El proyecto del programa Consolider Expedición Malaspina 2010 constituye a nuestro entender un a experiencia modélica en este sentido. Liderado por la VACC, el bloque ‘Ciencia y Sociedad’ del proyecto ha producido materiales de divulgación y ha organizado conferencias, visitas guiadas a buques oceanográficos y exposiciones que han tenido un público total fuera y dentro de España de 650.000 personas. A nuestro entender el compromiso de los investigadores con las actividades de fomento de la cultura científica y la proximidad que siente el público con ellas aumenta cuando estas se realizan en el marco de un proyecto de investigación. Por su parte, la evaluación de los centros de investigación debe contemplar el cumplimiento de objetivos en materia de Ciencia en Sociedad. Así ocurre ya en el CSIC, donde las actividades de divulgación tienen un valor asignado dentro de los criterios de concesión de complementos de productividad a cada uno de los centros que lo componen.

5. Estrechamente vinculada al punto anterior aparece la necesidad de que el sistema de I+D+i se dote de unos criterios e indicadores claros para evaluar las actividades de cultura científica en todos los niveles. Es necesario que las instituciones encargadas de la política científica pongan en marcha grupos de trabajo que cuentan con la participación de expertos y profesionales con amplia experiencia en el campo a fin de que dichos criterios e indicadores queden establecidos tras un proceso compartido de análisis y reflexión.

6. En cuanto a los proyectos y las actividades de fomento de la cultura científica, entendemos que la ciencia debe salir al encuentro de los ciudadanos allí donde se esté llevando a cabo y buscar fórmulas innovadoras para establecer un diálogo con la ciudadanía aparentemente más alejada de la actividad investigadora. En este sentido consideramos que también puede resultar de utilidad el ejemplo de la Expedición Malaspina, que aprovechó sus escalas en puerto para realizar actividades de divulgación y abrir las puertas de los buques oceanográficos Hespérides y Sarmiento de Gamboa en 10 ciudades de todo el mundo. Asimismo, iniciativas como la ya mencionada Ciudad Ciencia o Movilab (un laboratorio móvil situado en el tráiler de un camión que ya ha visitado 63 ciudades distintas) ilustran no solo que es posible llevar la ciencia a las localidades más alejadas de los grandes núcleos de producción del conocimiento científico sino que el impacto obtenido (tanto en número de participantes como en los medios de comunicación locales) supera en muchas ocasiones al que se alcanza en las grandes ciudades, donde por regla general la oferta cultural se encuentra mucho más saturada.

7. El estímulo de las nuevas vocaciones científicas y el fomento de la cultura científica en las aulas debe ser un aspecto esencial en cualquier sociedad democrática. De ahí que el CSIC sea el impulsor del proyecto El CSIC y la Fundación BBVA en la Escuela que lleva más de 10 años ofreciendo formación científica a profesores de educación primaria. El CSIC promueve también diversos programas de ámbito autonómico que ponen en relación los centros de enseñanza secundaria con los centros de investigación cercanos y organiza y participa en un gran número de certámenes (Innovaciencia, Inspiraciencia, Fotciencia, etc.) que tienen entre sus objetivos fomentar la curiosidad y el interés por la ciencia, la tecnología y la innovación entre los más jóvenes. Estas experiencias nos llevan a sugerir que tanto la implicación del profesorado como el estímulo que suponen los concursos con premios serán buenos puntos de partida para las iniciativas de ciencia ciudadana que traten de involucrar a los más jóvenes.

8. Finalmente, nos gustaría añadir una reflexión basada en nuestra experiencia en proyectos de ciencia ciudadana como miembros de la Fundación Ibercivis, que impulsa el Instituto de Biocomputación y Física Avanzada de la Universidad de Zaragoza (BIFI). En nuestra opinión, el mayor desafío que enfrentan estos proyectos es el de resultar atractivos para los grupos de investigación. Los proyectos de ciencia ciudadana exigen una mayor implicación por parte de los investigadores que las actividades puntuales de divulgación, en la medida en que requieren el diseño de mecanismos de participación y el mantenimiento de un diálogo continuo con los participantes. Por ello, los grupos de investigación necesitan un aliciente mayor que el compromiso individual de sus integrantes en compartir los resultados de su investigación con la sociedad. Y ese aliciente solo puede ser que la aportación de la ciudadanía en la recogida, producción o análisis de los datos sea verdaderamente útil a la investigación. En el marco de proyectos de investigación ya en curso, con metodologías y plazos ya establecidos, es extremadamente complejo implementar mecanismos de participación ciudadana que a su vez resulten útiles al proyecto. Por eso, una medida interesante para el impulso de este tipo de proyectos podría ser que las propias convocatorias de proyectos incentiven la presentación de propuestas que incorporen desde su misma concepción los mecanismos de participación ciudadana.