Los ibéricos de la Edad del Cobre ‘exportaron’ su cultura a toda Europa pero no sus genes

Los ibéricos de la Edad del Cobre ‘exportaron’ su cultura a toda Europa pero no sus genes
21/02/2018
Fecha 21/02/2018
Medio Departamento de Comunicación

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Los ibéricos prehistóricos ‘exportaron’ su cultura a toda Europa, llegando hasta Gran Bretaña, Sicilia, Polonia y en general al centro de Europa, pero no exportaron sus genes. La cultura de vaso campaniforme, que probablemente se originó en Iberia, ha dejado restos en esos lugares del continente. Pero esa difusión no se debió a grandes migraciones de poblaciones que llevaran con ellos dicha cultura, como concluye un estudio internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), publicado en la revista Nature, que no ha hallado evidencias de salida genética desde Iberia hacia dichas zonas. “Por lo tanto, la difusión de la cultura campaniforme desde Iberia sería el primer ejemplo de cultura que se transmite como idea, básicamente por una cuestión de prestigio social (esta cultura estaba asociada a virtudes viriles y guerreras) y que por ello es adoptada por otras poblaciones”, según indica el investigador Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva, centro mixto del CSIC y la Universitat Pompeu Fabra.

Hace entre 4.700 y 4.400 años, un nuevo tipo de alfarería de vasos campaniformes se extendió a lo largo de Europa occidental y central. Durante más de un siglo, los arqueólogos han intentado determinar si la difusión de esta alfarería campaniforme –y la cultura asociada a ella– representó una migración a gran escala o se debió sencillamente al intercambio de nuevas ideas. Ahora, este nuevo estudio, que incluye datos del ADN de 400 esqueletos prehistóricos, recogidos de yacimientos de toda Europa, arroja luz sobre este debate sobre si la difusión se debió a las migraciones o a las ideas, y muestra que ambas razones son correctas. El estudio muestra que la cultura que produjo los vasos campaniformes se extendió entre Iberia y Europa central sin un movimiento significativo de poblaciones, pero más tarde la cultura campaniforme se extendió a otros lugares a través de migraciones.

El estudio, cuyo primer firmante es el investigador español Íñigo Olalde, genetista de la Harvard Medical School, muestra que una vez que la cultura campaniforme llega al centro de Europa (en torno a Alemania y alrededores), se expande como un reflujo a otras zonas, especialmente a las Islas Británicas. Pero en este caso sí representa una migración, y reemplaza a cerca del 90% de la población. “Es decir, que los neolíticos que construyeron Stonehenge (que tenían mayor afinidad genética con los neolíticos íberos que con los de Centroeuropa) casi desaparecen y son reemplazados por las poblaciones de la cultura campaniforme de Países Bajos y Alemania. Este reemplazo es casi absoluto a nivel del cromosoma Y (que se transmite por línea paterna), lo cual indica un sesgo reproductivo extremo (y por tanto una dominancia social desconocida antes). El reflujo también acaba llegando a otros sitios como Italia (al menos en el norte) e Iberia. Creo factible que esté asociada a la expansión de las lenguas celticas o protocélticas”, indica Lalueza-Fox.

Este estudio, coordinado por el investigador David Reich, de la Universidad de Harvard, ha sido desarrollado por un equipo internacional de 144 arqueólogos y genetistas de instituciones de Europa y Estados Unidos. 

 

  • Iñigo Olalde, Selina Brace, Morten E. Allentoft, Ian Armit, Kristian Kristiansen, Thomas Booth, Nadin Rohland, Swapan Mallick, Anna Szécsényi-Nagy, Alissa Mittnik, Eveline Altena, Mark Lipson, Iosif Lazaridis, Thomas K. Harper, Nick Patterson, Nasreen Broomandkhoshbacht, Yoan Diekmann, Zuzana Faltyskova, Daniel Fernandes, Matthew Ferry, Eadaoin Harney, Peter de Knijff, Megan Michel, Jonas Oppenheimer, Kristin Stewardson, Alistair Barclay, Kurt Werner Alt, Corina Liesau, Patricia Ríos, Concepción Blasco, Jorge Vega Miguel, Roberto Menduiña García, Azucena Avilés Fernández, Eszter Bánffy, Maria Bernabò-Brea, David Billoin, Clive Bonsall, Laura Bonsall, Tim Allen, Lindsey Büster, Sophie Carver, Laura Castells Navarro, Oliver E. Craig, Gordon T. Cook, Barry Cunliffe, Anthony Denaire, Kirsten Egging Dinwiddy, Natasha Dodwell, Michal Ernée, Christopher Evans, Milan Kuchařík, Joan Francès Farré, Harry Fokkens, Chris Fowler, Michiel Gazenbeek, Rafael Garrido Pena, María Haber-Uriarte, Elżbieta Haduch, Gill Hey, Nick Jowett, Timothy Knowles, Ken Massy, Saskia Pfrengle, Philippe Lefranc, Olivier Lemercier, Arnaud Lefebvre, César Heras Martínez, Virginia Galera Olmo, Ana Bastida Ramírez, Joaquín Lomba Maurandi, Tona Majó, Jacqueline I. McKinley, Kathleen McSweeney, Balázs Gusztáv Mende, Alessandra Modi, Gabriella Kulcsár, Viktória Kiss, András Czene, Róbert Patay, Anna Endrődi, Kitti Köhler, Tamás Hajdu, Tamás Szeniczey, János Dani, Zsolt Bernert, Maya Hoole, Olivia Cheronet, Denise Keating, Petr Velemínský, Miroslav Dobeš, Francesca Candilio, Fraser Brown, Raúl Flores Fernández, Ana-Mercedes Herrero-Corral, Sebastiano Tusa, Emiliano Carnieri, Luigi Lentini, Antonella Valenti, Alessandro Zanini, Clive Waddington, Germán Delibes, Elisa Guerra-Doce, Benjamin Neil, Marcus Brittain, Mike Luke, Richard Mortimer, Jocelyne Desideri, Marie Besse, Günter Brücken, Mirosław Furmanek, Agata Hałuszko, Maksym Mackiewicz, Artur Rapiński, Stephany Leach, Ignacio Soriano, Katina T. Lillios, João Luís Cardoso, Michael Parker Pearson, Piotr Włodarczak, T. Douglas Price, Pilar Prieto, Pierre-Jérôme Rey, Roberto Risch, Manuel A. Rojo Guerra, Aurore Schmitt, Joël Serralongue, Ana Maria Silva, Václav Smrčka, Luc Vergnaud, João Zilhão, David Caramelli, Thomas Higham, Mark G. Thomas, Philipp W. Stockhammer, Douglas J. Kennett, Volker Heyd, Alison Sheridan, Karl-Göran Sjögren, Johannes Krause, Ron Pinhasi, Wolfgang Haak, Ian Barnes, Carles Lalueza-Fox, David Reich. The Beaker Phenomenon and the Genomic Transformation of Northwest Europe. Nature. Doi: 10.1038/nature25738 

Recreación fiel de un vaso campaniforme. / FOTO. C.L-F.