“La sociedad debe percibir que la ciencia mejora las condiciones de vida y la salud”

“La sociedad debe percibir que la ciencia mejora las condiciones de vida y la salud”
Rosa Menéndez, investigadora del CSIC y experta en grafeno, en 'Protagonistas de la ciencia'

CULTURA CIENTÍFICA. 04/10/2013

ROSA

La investigadora Rosa Menéndez, en su despacho en el Instituto Nacional del Carbón en Asturias.

 

Es tan ligero como la fibra de carbono, pero más flexible. Es transparente, posee una alta conductividad térmica y eléctrica y su dureza es 200 veces superior a la del acero. Hablamos del grafeno, el material de moda en investigación tecnológica. Rosa Menéndez, del Instituto Nacional del Carbón de Asturias (INCAR-CSIC), ha acaparado la atención mediática por descubrir un procedimiento para obtenerlo a menor coste. Los resultados parecen prometedores, “pero aún queda mucho camino por recorrer”, explica. Muchas empresas de distintos sectores “se están interesando en su utilización y en posibles colaboraciones para su desarrollo”, añade. Diseñar baterías para móviles que duren más, aumentar la autonomía del coche eléctrico, capturar los compuestos contaminantes en procesos industriales o fabricar dispositivos electrónicos con mayor capacidad de respuesta podrían ser algunas de sus aplicaciones futuras. Convencida de que hay que divulgar “más y mejor” la ciencia, Menéndez es coautora de Energía sin CO2, de la colección Divulgación del CSIC, y está escribiendo un libro sobre grafeno para la colección ¿Qué sabemos de? de la misma institución.

¿Qué es lo que habéis conseguido exactamente con el grafeno?

Hemos optimizado la vía tradicional de síntesis del grafeno a partir del grafito. Hay muchos tipos de grafito, pero normalmente se utiliza el grafito natural cuando se aplica la vía química. Nosotros abrimos el abanico y utilizamos otros tipos de grafito y adaptamos los procesos. Con ello hemos mejorado el rendimiento y la calidad del grafeno obtenido por esta vía. Además hemos logrado obtener una serie de productos intermedios, que llamaríamos materiales grafénicos, que pueden ser muy útiles para aplicaciones diversas. Y hemos visto que dependiendo del grafito utilizado como materia prima, esos materiales grafénicos pueden ser muy distintos.

También habéis descubierto un procedimiento para obtener grafeno a partir del coque.

Sí. La idea surgió a raíz del análisis de los aspectos económicos derivados del coste de la materia prima y de su disponibilidad. El grafito se localiza fundamentalmente en la India, Corea y China. Europa no tiene grafito natural en grandes cantidades y eso podría crearnos un problema de dependencia. Además los yacimientos se pueden agotar y también está el problema de los precios. No obstante, existe otro tipo de grafito comercial, el denominado sintético, que se obtiene a partir de residuos del petróleo. Sin embargo, su preparación requiere temperaturas muy altas, por encima de los 2.000 grados, lo que encarece el producto. De ahí que nos planteásemos utilizar un material similar al grafito pero que se obtuviese a temperaturas más bajas, para conseguir un gran ahorro energético. Y recurrimos al coque (un material pregrafítico), que es muy abundante y, si funciona, sería económicamente más viable. Hay muchos productos de partida que generan coque, así que se podría sintetizar fácilmente y cubriríamos dos aspectos: la garantía de suministro de la materia prima y el abaratamiento de los costes de producción. Los resultados a día de hoy son prometedores.

¿Ya habéis obtenido la patente para esa utilización del coque?

Sí. Con la patente nos estamos protegiendo a nivel tanto nacional como internacional. Y a raíz del eco mediático que tuvimos este verano nos están llamando de muchas empresas.

¿Cuáles serían las aplicaciones a las que iría destinado este grafeno?

Estamos haciendo un importante esfuerzo en el campo del almacenamiento de energía para baterías y supercondensadores, porque existe un problema con la poca durabilidad de las baterías de los móviles, el coche eléctrico, la pérdida de parte de la energía producida por los aerogeneradores... Estos materiales están dando buenos resultados en este campo. También los estamos utilizando en procesos químicos para captación de contaminantes, como catalizadores con capacidad de reconocimiento molecular de determinados compuestos contaminantes. Además se está investigando su utilización en materiales compuestos para aplicaciones relacionadas con la electrónica y la biomedicina.

¿Qué objetos de nuestra vida cotidiana tienen grafeno?

Si se cumplen las predicciones lo veremos en un futuro próximo. En estos momentos lo más cercano que se me ocurre es la mina de un lapicero, que está constituida por grafito. Dependiendo de la presión aplicada al escribir, la intensidad del trazo varía porque varía el número de capas de grafito; cuanta menor intensidad, menos láminas, y así llegaríamos a una sola, monoatómica, al grafeno. Hasta donde llega mi conocimiento, de momento, la mayoría de los desarrollos están en la fase de prototipo.

¿Dentro de tu carrera investigadora, qué importancia le das a trasladar el conocimiento científico a la sociedad?

Lo considero si no una obligación, sí un deber del científico hacia la sociedad. Aparte de publicar en revistas científicas, creo que se debe transmitir también al ciudadano de a pie lo que se está haciendo. Y no solo los hallazgos espectaculares, si no también ese trabajo en el que se está aplicando un extraordinario esfuerzo y que muchas veces pasa desapercibido. Entiendo que el ciudadano tiene derecho a saber lo que se está haciendo y que es bueno que en la prensa no solo aparezcan las desgracias cotidianas, la situación económica y los vaivenes políticos, sino también la ciencia.

   "Al igual que todo el mundo se interesa por la economía porque afecta a su bolsillo, debe conocerse que los desarrollos científicos pueden afectar de forma directa a la vida de la gente"
    

¿Crees que la ciencia se divulga suficientemente en España?

En los últimos años se ha hecho un esfuerzo importante, y el CSIC es un claro ejemplo, pero creo que aún está lejos de ser suficiente.

¿Consideras entonces necesaria una mayor implicación por parte de los medios en la divulgación de la ciencia?

Sí. A modo anecdótico, ha habido momentos en que he enviado informaciones a periódicos locales y por alguna razón no obtuve respuesta. No obstante, si el tema que se plantea es atractivo, como es el caso del grafeno, estamos viendo que la respuesta es muy buena. Además del interés de la noticia, debe llegarse en el momento adecuado porque si coincide con otros eventos de mayor repercusión, políticos o deportivos, la atención no va a ser la misma. Una buena comunicación entre ambas partes es deseable.

   "Es bueno que en la prensa no solo aparezcan las desgracias cotidianas, la situación económica o los vaivenes políticos, sino también la ciencia"
    

Las encuestas dicen que para la sociedad española la profesión de científico es una de las más valoradas. Paradójicamente también señalan que vivimos más de espaldas a la ciencia que otras sociedades europeas, y que el nivel de cultura científica es menor. ¿Compartes esta idea?

Creo que es cierto pero que también es una cuestión de educación, y por ende de tiempo. Desde el INCAR, con la colaboración del CINN y del IPLA [los otros dos centros del CSIC en Asturias], se están pilotando intensas campañas para impulsar la ciencia desde la escuela, de abajo a arriba; colaboramos con colegios y centros de secundaria, montamos talleres, actividades y experimentos con los niños, para que aprendan desde pequeñitos a valorarla. Creo que es un problema cultural.

¿Tienes alguna teoría que explique este déficit de cultura científica? ¿Cuáles serían las causas?

No lo sé con certeza. Creo que los medios de comunicación, en especial la televisión, juegan un papel muy importante. Por ejemplo, se emiten algunos programas como ‘El escarabajo verde’ y ‘Redes’, y yo creo que la gente los ve. A Punset se le conoce, de hecho participa en anuncios de conocidas marcas comerciales. Puede ser un problema de transmisión del mensaje y/o que no se hace con la suficiente intensidad y frecuencia.

   "Superar el déficit de cultura científica es una labor de todos. Hace falta también interés político, más interés de los medios y también de los científicos"
    

¿En qué beneficia al ciudadano de a pie saber más de ciencia aunque no se dedique a ella?

Al igual que todo el mundo se interesa por la economía porque afecta a su bolsillo, debe conocerse que los desarrollos científicos pueden afectar también de forma directa a la vida de la gente; hay experimentos de laboratorio que luego repercuten en su bienestar. Si se desarrollan unos materiales o unos procesos que pueden reducir las emisiones de CO2, eso puede mejorar la calidad de vida, porque se tendrá un aire más limpio. La sociedad debe percibir que la ciencia repercute en la mejora de las condiciones de vida y la salud.

Algún investigador apuntaba también algo más intangible, que es que cuanto más se sabe de ciencia, más fácil será tener una opinión crítica y tomar decisiones con criterio.

Efectivamente. Por ejemplo, en el Año de la Química [2011] hemos trabajado mucho sobre ello. La química se ha estado asociando con contaminación y con aspectos negativos. Suele decirse, como si fuera algo malo, “este producto lleva mucha química”. Son ideas que se van instalando y además de no ser ciertas, perjudican. El mensaje sería “gracias a la química estás viviendo, gracias a la química te sostienes de pie, gracias a la química respiras...”.

   "La química se ha asociado con contaminación y con aspectos negativos. El mensaje sería: 'gracias a la química estás viviendo, te sostienes de pie y respiras'"
    

¿Señalas que hay muchos errores de bulto que están muy instalados?

Efectivamente, y eso hay que desbancarlo. Es muy fácil dar una mala imagen sobre algo y luego es muy difícil cambiarla, rectificar.

¿Y cómo puede superarse ese déficit de cultura científica? ¿Son los poderes públicos los responsables porque habría que invertir más en I+D, o los científicos deberían divulgar más o los medios informar más y mejor sobre ciencia?

Es una labor de todos. Si se empezara a difundir la ciencia por televisión y prensa de una forma atractiva, la gente se empezaría a interesar. Por eso antes ponía el ejemplo de Punset, que es nuestro divulgador por excelencia. La gente le escucha. Yo creo que es un tema de todos y no creo que se necesite una inversión muy alta. Hace falta también interés político, más interés de los medios y también de los científicos. Es más una cuestión de dedicarle tiempo que de inversión económica.

¿Es fácil compaginar la carrera científica con la vida personal?

Depende de la persona y de su entorno. En mi caso, aunque tengo dos hijos, me fue posible gracias al apoyo familiar. Resultaba muy duro ausentarse cuando eran pequeños, pero nunca paré mi actividad científica, tanto en el ámbito de la investigación como en el de la organización y gestión, a nivel nacional e internacional. Intentaba compensar las ausencias con la calidad del tiempo que estaba a su lado. Algo positivo de la carrera científica es que te marcas tu propio ritmo y tus propias metas.